
Tanto la navegación marítima como aérea requieren del uso de sofisticados instrumentos que indiquen al navío su posición sobre la superficie terrestre. Durante siglos la única manera que tenían los marinos de saber su posición era mediante la identificación de hitos costeros que les guiaran de un lugar a otro. De este modo sólo era posible una navegación de cabotaje, siempre cercana a la costa.
Posteriormente en la Edad Media, la introducción, sobre todo a través de los países árabes, de determinados inventos como la brújula o el astrolabio, permitieron el inicio de una revolución en las técnicas naúticas.
Para determinar la posición de un navío en el mar se requiren 2 coordenadas: la latitud y la longitud.
La latitud es una línea imaginaria con centro en el ecuador terrestre y mide la distancia angular entre el ecuador y un punto determinado del planeta situado al norte o al sur del ecuador. La latitud se mide en grados (°), entre 0 y 90, donde valores positivos denotan el hemisferio norte y valores negativos el hemisferio sur. Así, veinte grados en latitud norte se representan como + 10° y diez grados sur como -10°.
El sextante es el instrumento utilizado para medir la latitud. De hecho mide los ángulos entre dos objetos, tradicionalmente entre el horizonte y el sol, siendo imprescindible su medición en una hora fija determinada, que suele coincidir con las 12:00 del mediodía. Conociendo la elevación del Sol y la hora del día se puede determinar la latitud en la que se encuentra un observador. La fijación de ese punto se suele realizar mediante cálculos matemáticos sencillos de aplicar. Para determinar el ángulo entre el horizonte y un astro, por ejemplo el sol, es necesario utilizar los diferentes filtros ópticos de protección que incorpora el sextante a fin de evitar graves secuelas oculares. Además es necesario proveerse de un cronómetro muy preciso y bien ajustado, a fin de determinar la hora exacta en que se realiza la observación y de ese modo utilizarla para realizar los cálculos posteriores que determinarán la posición.
Hoy en día, y a pesar de contar con todos los adelantos tecnológicos, en los buques se sigue exigiendo a los oficiales más jóvenes el cálculo de la latitud mediante el sextante ya que hay que estar preparado para situaciones donde no se pueda contar con los instrumentos electrónicos de navegación.
Autor: Angelo Sardi Catalan
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