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LA INVESTIGACIÓN EN LAS ZONAS POLARES ANTE EL POSIBLE CAMBIO CLIMÁTICO. ENERGIAS FOSILES
(conferencia pronunciada en la Real Academia de las Ciencias, Artes y Letras de San Romualdo)
2- LAS ENERGIAS FOSILES

    El carbono constituye el elemento clave de la vida. Como el agua marina el carbono debe considerarse un elemento único. Su posición media en el sistema periódico le permite formar compuestos estables con sustancias electropositivas y electronegativas, pudiendo generar moléculas en largas y complejas cadenas atómicas y, con ello, la posibilidad del proceso de la vida.

    La Fotosíntesis es el fenómeno por el que la clorofila de las plantas, bajo la acción de la radiación solar, absorbe fotones en el rojo y el azul para generar los carbohidratos que necesitan las plantas para mantener su energía, a partir del anhídrido carbónico y agua. Cada 30 gm de carbohidrato producido aproximadamente transforma 112000 calorías de la radiación solar en energía química que queda almacenada en las plantas, desprendiéndose un átomo de oxígeno por cada átomo de carbono que se incorpora a la estructura vegetal. Los carbohidratos sólo pueden metabolizarse en las plantas, por lo que los animales sólo pueden generar la energía que necesitan para su vida a partir de adquirirla alimentándose de las plantas o de otros animales.

    Los organismos vivos combinan los carbohidratos con oxígeno en sus células, para generar su energía, devolviendo a la atmósfera anhídrido carbónico y agua en un proceso que se llama respiración.

    A la vista de lo anterior podemos considerar que los depósitos de petróleo y el carbón se formaron a partir de la materia orgánica que crecía en zonas de marismas, fundamentalmente costeras y deltas de grandes ríos, donde en el pasado existieron grandes concentraciones de vegetación, y donde la estructura del terreno impidió el contacto de los sedimentos con el oxígeno y su rápida descomposición bajo la acción de las bacterias.

    A lo largo de millones de años de enterramiento, bajo temperaturas y presiones crecientes, la materia orgánica se transformó en hidrocarburos líquidos y gaseosos, como el petróleo, que permaneció en el tiempo atrapado en aquellos lugares en que las estructuras geológicas crearon barreras impermeables favorables, como las trampas de antisinclinales, fallas y domos de sal.

    Nuestras necesidades energéticas se centraron en el pasado en el uso de la, madera y saltos de agua, pasando posteriormente al carbón, petróleo, uranio y en los últimos años a la búsqueda de energías procedentes del calor subterráneo o alternativas procedentes directa o indirectamente de la energía solar, tratando de encontrar las claves de un desarrollo sostenible (meteorología o solar).

    En la búsqueda sistemática de nuevos recursos tratamos de explorar nuevas reservas o reexplotar otras abandonadas, esperando que el encarecimiento de los combustibles haga rentables explotaciones ya conocidas y abandonadas por antieconómicas. La explotación de las reservas del Mar del Norte y algunas explotaciones del Golfo de Méjico se han visto aceleradas por la situación de inestabilidad en el Oriente Medio y el encarecimiento del precio internacional del crudo.

    La revolución industrial de los siglos XVIII y XIX se vio favorecido por las explotaciones carboníferas en Inglaterra y Gales, en Europa Central y las minas de los Apalaches, Pensilvania y Virginia del Oeste en Estados Unidos extendiéndose las prospecciones geológicas a todo el planeta buscando los recursos carboníferos necesarios, en la medida que lo requería el desarrollo industrial.

    Mediado el siglo XX se tuvo la esperanza de que la energía nuclear constituiría en el futuro una nueva e importante reserva de recursos energéticos, Estas expectativas se han visto considerablemente disminuidas por razones de un curiosamente promovido rechazo social relacionado con muchas veces supuestos problemas de seguridad y del tratamiento de los residuos radiactivos que conjuntamente han encarecido el precio de la energía y la preocupación por los riesgos futuros.

    En estas condiciones podemos considerar que, en lo que se refiere a energías no renovables, las naciones desarrolladas dependen fundamentalmente del petróleo, carbón, el gas natural y energía de origen nuclear, mientras en las zonas subdesarrolladas la energía procede, fundamentalmente de la madera, lo que facilite la deforestación en zonas subdesérticas.

    La combustión del carbón supuso el inicio del consumo de una energía de origen exclusivamente solar que se había ido almacenando lentamente en la Tierra durante 300 millones de años, a partir de los restos de organismos vivos que se formaron y crecieron iluminados por el sol del paleozoico.

    Las reservas estimadas de fuel y gas natural muestran una gran dependencia estratégica para Europa y en general para los países occidentales. Las rese5rvas de petróleo se concentran masivamente en Oriente Medio, con una alta expectativa en el Ártico, en la medida que se va produciendo la fusión de los hielos polares en el hemisferio norte. El gas se concentra en Siberia en la región de Urales-Khanty Mansyic.

    Esta situación supone una gran dependencia de estos suministros para el desarrollo industrial de Europa Occidental. Esta dependencia es tanto mas importante si se tiene en cuenta que para llegar a su destino en las zonas industrializadas de Centro Europa debe atravesar Ucrania al sur y Bielorusia al Norte.


Autor: Dr. Manuel Catalan Perez-Urquiola
Contralmirante
Académico
Secretario técnico del Comité Polar Español (1)

(1) Delegado de España en el Comité de Protección del Medio Ambiente Antártico, en el Consejo de Responsables de los Programas Antárticos Nacionales, en el Comité Internacional de Investigación en el Artico.