Hace ya muchos años tuve la fortuna de poder hacerme con una reedición del libro "Relazione del primer viaggio intorno al Mondo" escrito por Antonio Pigafetta y publicado en Venecia en 1536. Este marino y cronista italiano nos dejó un impresionante relato de la vuelta al mundo de Fernado de Magallanes, recopilando numerosos datos sobre las costumbres de los habitantes, el clima, la geografía, la flora y la fauna de los diversos lugares visitados. A este largo viaje siguieron después muchos otros, como los realizados por Thomas Cook.
Si bien la mayora de estos viajes tenían como meta la exploración y cartografía de zonas remotas y desconocidas, con un objetivo principalmente comercial, desde inicios del siglo XIX se empieza a vislumbrar un importante cambio en las intenciones de los mismos empezando a primar la investigación cientifica sobre la comercial.
De esta forma, el camino seguido por el Beagle de Charles Darwin, tuvo continuidad en otros viajes de los que el más famoso fué el realizado por el Challenger.

El Challenger era una fragata militar británica que en 1872 emprendió una vuelta al mundo de más de 1.000 días de duración. Su objetivo consistió en realizar la primera investigación a nivel mundial con el objetivo de cartografiar los fondos marinos y en paralelo obtener la maxima información sobre la fauna, flora, temperaturas, sedimentos y corrientes asociada a ese mismo estudio.
Para tal misión se equipó el buque con un laboratorio químico y otro biológico donde un equipo científico al mando del profesor Thomson trabajo sin descanso durante 3 años.
Recientemente he podido leer el libro "Viaje del Challenger", una muy interesante narración de las experiencias vividas en el día a día por varios de los actores de esa aventura.
Lo que más sorprende es lo diferente que es el mundo hoy del existente hace algo ms de 125 años. Y no lo digo tanto por el cambio producido en las sociedades occidentales como por el hecho que en 1872 existían todava en la tierra zonas totalmente desconocidas.
En este sentido el relato intercala una multitud de anecdotas vividas, entre las que creo interesante resaltar los relatos sobre el archipielago de Tristan da Cunha, la estancia en Papua Nueva Guinea y la relación con unos nativos todava anclados en la edad de piedra, la recepción en la cabaña real del rey de las Fiji, donde las calaveras amontonadas eran un recuerdo de su pasado canibalismo.
Hoy en día los cruceros modernos que realizan la vuelta al mundo son el único recuerdo vivo de tales aventuras. Gran parte de sus pasajeros ansía conocer el mundo tal y como hicieron los pasajeros del Challenger hace hoy 137 años pero de una manera mucho más cómoda y sin tantos sobre saltos.
En el mundo quedan pocas zonas recónditas que explorar y la saturación de información que recibimos nos hace escepticos para tener la capacidad de asombrarnos ante nuevas cosas. Nada más lejos de la realidad! Cada vez que un pasajero regresa de una vuelta al mundo sus experiencias son apasionantes y únicas.
Uno de nuestros clientes ostenta el record de viajes al mundo en crucero de toda España. Empezó hace ya más de 20 aos y cada vez que regresa siempre tiene vivencias que escucho con envidia. Ojalá que algún año pueda yo también gozar de semejante aventura!
Autor: Angelo Sardi Catalan
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